Escuelas, zoológicos y educación

A medida que avanza el curso, las escuelas avanzan con el calendario y llegan aquellas actividades que se repiten un año tras otro. Están las fiestas de calendario, como Carnaval, y las muy deseadas excursiones. Las excursiones son oportunidades educativas extraordinarias, que fomentan los aprendizajes vivenciales y el empoderamiento infantil. Sin embargo, la elección de las mismas no ha evolucionado demasiado en los últimos años y una de las excursiones estrella es la terrible visita al zoológico.

Terrible porque tira por la borda todas las posibilidades que brindan las excursiones como momento educativo y ayuda a destruir por completo los cimientos empáticos y compasivos de la personalidad infantil. Terrible porque enseña a las niñas y niños una realidad que es mentira, unos animales que son fantasmas, y unos valores que nada tienen que ver con el amor y el respeto.

Hace unos años, una de nosotras tuvo la posibilidad de realizar una increíble actividad con un grupo de niñas y niños de un CAU. Los Cau son espacios de encuentro y de ocio educativo dirigido por voluntarios, que fomentan la expresión y la libertad de las personas. Estos espacios se organizan en unidades dependiendo de las edades de los participantes, con objetivos y actividades concretas.

El grupo con el que realizamos la actividad había escogido ir al zoológico como excursión. Sin embargo, sus caps (dirigentes) decidieron sacar mucho más provecho a esa visita. Así que Paula se encontró con ellos y durante toda una tarde, investigaron juntos sobre los animales que iban a ver en el zoológico, su vida en libertad, sus necesidades y su personalidad.

Después de recopilar toda la información y compartirla con toda la unidad, se realizó la visita al zoo. Fue una visita completamente diferente, ya que habíamos marcado diferentes ítems que tenían que descubrir para saber si los animales estaban bien o no. Las niñas y niños, cual investigadores, observaron a los animales encerrados en el zoológico de Barcelona, desde un punto de vista diferente: no veían cosas, sino seres con necesidades que no estaban satisfechas de ninguna de las maneras. Por grupos, las niñas y niños recogieron datos e información suficiente para hacer un análisis profundo del zoológico y de los animales que malvivían en él.

Hicimos una tercera sesión donde pusimos en común toda la información observada. El zoológico no respetaba las necesidades sociales de los animales. Ni las de descanso. Ni las de estimulación. Hablamos de las emociones que vieron en los animales, y las conclusiones fueron demoledoras: individuos tristes, aburridos, grises. Sombras de los animales que habíamos descubierto durante la investigación, increíbles viviendo en libertad.

La unidad que realizó la actividad decidió, de forma democrática, no volver a visitar el zoo. Lo hicieron con conocimiento y desde una experiencia vivencial, que habían elegido ellos mismos.

Ojalá llegue el día en que visitar un zoológico implique visitar un espacio como el propuesto por la iniciativa ZOOXXI. Y si no existe posibilidad, que no se visiten.

Mientras, podemos generar una experiencia diferente y aprovechar la triste excursión para que las niñas y niños participen de una manera activa en la visita y saquen conclusiones basadas en el conocimiento.

Cuando sabemos cómo son los animales cuando son respetados y protegidos, es imposible que disfrutemos viéndolos languidecer entre los barrotes de una jaula.

Si participáis en algún espacio educativo que realicen visitas a algún zoológico a la que se niegan a renunciar, ¿os animáis a proponerlo?

¡Feliz fin de semana, familias!