Batidos de fruta

Una de las mejores coses de trabajar codo a codo con niños y niñas es poder dedicar una cantidad casi infinita de horas a observarlos, a poder conocerlos bien e intentar comprenderlos. Pasar momentos con ellos es sinónimo de sorpresa, de motivación, de curiosidad.

El mundo de la infancia es un mundo sin fin, que te posibilita, además, conocer la realidad social de las generaciones más jóvenes. Y, como buenos educadores, debemos abrir puertas a estos niños para multiplicar sus posibilidades de conectarse con el entorno.

En mi caso, ser educadora de tiempo libre me da la oportunidad de presentar otra manera de ver y vivir a los animales. Y de normalizar el veganismo.

Quizás, dicho así, suena algo sectario. Pero nada más lejano a la realidad. En ningún caso se trata de adoctrinar niños, ni de juzgar a nadie. Es un camino de descubrimiento de nuevas realidades, diferentes y a menudo desconocidas, que pueden aportar muchísimo en la vida y en el crecimiento de los más pequeños.

Normalizar algo implica hablar de ello, hacer visible una situación, en este caso, una manera de vivir, que se acostumbra a ocultar o difuminar en una realidad homogénea como la nuestra. Implica responder preguntes, plantearse cuestiones que nunca se nos habían pasado por la cabeza y que analizan nuestros hábitos y prácticas.

Así que os propongo, a quienes tengáis oportunidad, de realizar un taller tan sencillo como un taller de batidos, donde muchos podrán conocer la existencia de las leches vegetales. El taller no puede ser más fácil: fresas, plátanos y leche vegetal. Se pelan, limpian y cortan las frutas y todas al vaso de la batidora con el azúcar y la leche. Se puede probar diferentes mezclas con los mismos ingredientes, cambiando las proporciones de cada uno y descubriendo el resultado.

Utilizar leche vegetal da la oportunidad de hablar de alergias e intolerancias. De que desayunamos cada uno y de que es la leche de los animales, porque la producen las madres mamíferas y como se hacen las leches vegetales. La pueden probar y también podemos hablar de porque hay gente que decidí no tomar leche de vaca, de oveja o de cualquier animal.

No es necesario montar grandes actividades para abrir puertas. Solo hace falta dar a conocer opciones. Explicarlas. Con los años, deberán decidir. Y no somos responsables de esta decisión, pero sí de las posibilidades que tendrán.

Y ahora que se acerca el calorcito, ¡hacer batidos es una opción magnífica!


¡Feliz fin de semana, familia!