Animales no humanos y responsabilidades infantiles

Si pienso en mi vida, casi siempre hay pelos de por medio. Pocos son los recuerdos en los que no aparecen Kimba o Atar, los perros que acompañaron mi infancia. O Lúa, que llegó a mi vida y le dio un giro de 360 grados.

Nunca me cansaré de decirlo: no hay nada más bonito que compartir la vida con un perro. Y si esa amistad se da en la infancia del humano, lo bonito se torna increíble, inolvidable y apoteósico.

Porque cuando eres pequeña te cuesta expresarte. Pero los perros nos entienden sin problemas, comprenden nuestras emociones y actúan para calmarnos.

Porque cuando eres pequeña no sabes muy bien de qué va la vida. Pero los perros te dan la seguridad de que disfrutar cada instante es la mejor estrategia a seguir.

Porque cuando eres pequeña no paran de decirte como se supone que debes ser y que se supone que debes hacer. Y sin embargo, los perros te quieren así, como eres. Sin más y sin menos.

 Pero en esta maravillosa combinación de infancia y perros existe un problema: a veces cometemos el error de sumar un miembro de otra especie en la familia como método para que las niñas y los niños asuman responsabilidades.

Descargamos sobre las niñas y los niños la responsabilidad del bienestar del nuevo miembro: comida y agua, paseos, limpieza, educación…

Estas expectativas pueden generar conflictos entre la familia. Porque el punto de partida es erróneo. Las responsables de las vidas en un núcleo familiar son las adultas del mismo. Los más peques pueden participar en todas esas tareas pero, por encima de todo, el bienestar y la felicidad del perro o gato (o cualquier otro animal) del que nos hemos hecho responsables es nuestra.

Dejemos que las niñas y los niños aprendan a cuidarlos, quererlos y respetarlos. Y recordemos que quienes decidimos ampliar la familia fuimos nosotros.

¡Seamos responsables!

Un último apunte: si tenéis  niñas y niños conviviendo con perros ambos deben aprender a relacionarse. A veces damos por hecho que los perros deben soportar cualquier cosa por parte de las niñas y niños. ¡Pues no! También es responsabilidad nuestra que no tengan que aguantar según que cosas. Para eso, el libro ¡Muy bien! Los niños enseñan a otros niños comportamiento y adiestramiento canino  es una guía perfecta para que la amistad sea genial para ambos. Podéis saber más del libro aquí

¡Buen fin de semana, familias!